Aquello que no preguntaste y sin embargo te cuento

Pensé en elegir otra foto, una yo sola, en plan interesante, pero va a ser que no, que esta me define.

Y por una vez quiero hablar de mí.

De Madrid con alma de pueblo, aunque luego me suba por las paredes cuando pasó más de cuatro días en el campo. Si, pelín contradictoria.

Cosecha del 83, y no me gustan que me hagan regalos. Prefiero hacerlos.

Culo inquieto que lleva desde últimos de 2007 en Paris.

Estudie para hacer aviones, al final hago coches.

Dicen que la maternidad me ha cambiado, y sin embargo que yo creo que ha cambiado como el resto me ve.

Me encanta viajar, mucho, pero viajo mucho menos de lo que me gustaría.

Dicen que soy fuerte, pero la verdad que no tanto, solo aguanto el tipo y eso ya es bastante.

No doy nada por perdido.

Ahora soy como mi madre, une maman poule.

No soy buena en las primeras impresiones, puedo, soy seca, altiva e incluso borde. Sorry.

Era de esas niñas que se lavaban los besos que le daban. Lo que viene siendo arisca.

Mi madre quería que fuese doctora. Lo soy, pero nunca la podre curar.

Pienso que de todo se aprende, aunque sea a las malas.

Me cuesta mil hacer amigos. Y con los años aún más.

Buscando el tercero me he topado con 2 fausses cauches.

Odio la palabra aborto, para estos menesteres prefiero el francés.

Mis peques son la horma de mi zapato. Temo su edad del pavo.

Cuando llego ella aprendi a quererme, a mirarme bonito.

Envidio la relación de mi madre y mi cuñada. Envidia de la sana.

El año pasado fui por primera vez al psicólogo y mereció la pena.

Con el stress soy de las que engorda, mucho. Y me cuesta mil perder. Vale, si, ya sé que influye que no se cerrar el pico.

La genética me flipa. Mi abuela paterna, mi padre, mi enana y yo. IGUALITOS.

Los gemelos también me flipan. Sobre todo mi madre y su hermana. Tan iguales y tan diferentes.

La familia de mi madre mi pilar, se lo digo poco, pero valen su pesito en oro. Y no son nada pequeños.

Buscando cambiar de trabajo, si sabéis de alguna oferta me decís!

Seré de esas abuelas con sordera profunda, que más que hablar gritan y que están en su mundo.

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