2021, un año mas

En serio, un año mas? Decidme que no soy la única que no ha visto pasar 2020. Tengo esa impresión que el tiempo se paro en marzo, cuando nos confinaron y que el resto del año es/ha sido un vago recuerdo. Pero las enanas y el enano no dejan de crecer, y ahi es cuando el tiempo no miente.

En 2020 me propuse varias cosas, y no se yo si realmente he conseguido alguna de ellas. No se me quita esa sensación que tengo de ser hamster rodando en su rueda dentro de su jaula. Esa impresión de no parar pero sin embargo no avanzar nunca.

El año pasado, me lo pase en gran parte de excedencia cuidando de mis monstruillos, con una intensidad que no pedi. Lo que tiene vivir la pandemia y sus confinamientos con descendencia pequeña. Si, nos hemos subido por las paredes demasiadas veces, alguna, literalmente. Lo que viene siendo tener demasiado tiempo entre las mismas cuatro paredes. Vuelvo al hamster. Y esto de criar/educar a tiempo completo no se yo si lo estoy haciendo bien. Menudos añitos me esperan según vayan creciendo.

Estos meses que iba a estar en casa con solo uno -y no tres- lo quería para avanzar y continuar formándome como fotógrafa. Y me acaban de enviar el email de “por ahora tenemos que declinar tu solicitud” en una asociación de fotógrafas. Y aunque la cosa no estaba fácil, yo tenia esperanzas. Enfin, toca seguir aprendiendo, mejorando. Quise también en 2020 lanzarme a hacer fotos a clientes. Y me quede en las ganas. Pero empieza a ser urgente encontrar clientes. Me encanta hacer fotos y familia/amigos están de mi y de mis fotos hasta las narices siendo cortes. Aunque esto ya lleva siendo el pan de cada año. Me repito, en otra vida debi ser hamster.

Y se acabo la excedencia y la vuelta al trabajo – tele-trabajo, que seguimos con una pandemia de por medio – me esta costando un mundo. En serio, demasiado. Y no consigo dar pie con bola para cuadrarTrabajo/Cole/Guarde/Trabajo/Logopeda/Trabajo/ActividadesExtraescolares/Enanos/Casa/Fotografia . En serio, me faltan muchas horas al día para todo. Y todo esto se ha llevado de por medio la union de pareja. Porque ya no hay pareja, porque ya no hay una misma dirección. Y todos los problemas salen a la luz. Y vuelvo a ser ese hamster que no deja de correr y no consigue dejar atrás las cosas malas.

En serio, un año mas que no he visto pasar.

2021 con poquito seras mejor.

Ese año que vivimos confinados

Esta siendo raro, muy raro, demasiado raro. Nada esta saliendo como yo lo había pensado.

Quiero escribir mil cosas y no se por donde empezar. Vivir entre dos aguas, entre aquí y alla y en ningún lado. Y esa impresión, que cuando un problema llega, nunca lo hace solo. Y este virus, ha venido acompañado de mas de uno. O mejor dicho, ha hecho florecer aquellos que andaban escondidos en las esquinas.

Tenia un monton de proyectos en mente.

Quería cambiar de trabajo, quería un trabajo que pagara las facturas pero que me permitiera lanzarme al vacío en el mundo de la foto. Y al final todo sigue por el estilo.

Queria disfrutar de mis enanos, de verlos crecer. Y llego la intensidad del confinamiento, y el florecer de nuevos problemas. Y yo, por momentos me ahogo en mis charcos de ansiedad. Esa que siempre en duda mi papel de madre.

Queria solucionar nuestros problemas de pareja, y sin embargo han ido mas. Hasta el punto de convertirnos en polos opuestos, en polos opuestos que ya no se conocen. Y me sigo preguntando cuando dejamos de querernos y empezamos a mal querernos.

Queria ser feliz, y tengo la sensación de todo lo contrario. Este año me esta costando ver el lado bueno, me esta costando no decirme que la estoy cagando. Que la estoy cagando con todo el equipaje.

Y sin embargo, la vida sigue girando, aunque últimamente parezca una rueda de hamster, un circulo sin fin. Virus, no virus. Confinamiento, desconfinamiento, nueva normalidad, confinados “indefinidamente” de nuevo. Así que, sea como sea, para delante, que de todo se sale.

Y sigo teniendo un montón de proyectos en mente.

Poniendo mi lista de prioridades en orden.

Vacaciones en tiempos de pandemia

Estos tiempos rarunos, tan inciertos, tan en aire me esta pasando factura. Vamos que ando perdidilla cual perdiz. Tengo esa sensación de vivir en el dia de la marmota en mode permanente, esa sensación que todo el mundo avanza menos yo. Buceando sin rumbo ni direccion.

Pero aqui ando, en casa, con la familia, intentando hacer vida normal, ya saben tres enanos que no saben lo que es parar.

En los ultimos años, estas semanas de julio las usaba para replantearme mi vida, esa suerte de mandar las bichillos con los abuelos. Soy de esas que cuando tiene tiempo libre, le gusta poner su vida patas arriba. Pero este verano esta siendo diferente… ya saben, hay un virus suelto.

Despues de los meses confinados a un puñado grande de kilometros de distancia, añoraba volver a casa. En mi cabeza la idea era, abuelos con bichillos, y yo rescatar al menos 2/3 horas para mi, para acabar ese puñado de cursos que tengo pendientes, para preparar mi vuelta al trabajo… ains que septiembre esta a la vuelta de la esquina. Pero la realidad esta siendo bastante mas diferente. Los abuelos ya no son los sargentos que eran conmigo de enana, y mis bichillos son lapillas. El tiempo para mi se esta desvaneciendo segun pasan los dias, al igual que se ha ido al garete las vacaciones familiares que reservamos en enero.

Asi que, aqui ando, finales de julio, intentando organizar agosto.

Le retour à l’école

Après deux mois de confinement, hier 12 mai 2020 j’ai déposé mes filles à l’école. Cette routine tellement simple, hier il a eu le goût d’une aventure, de quelque chose totalement de nouveau.

A la fin d’avril quand ils ont annonce la date de retour, à la maison nous avons était chamboulé. Quoi faire? Comment faire? et surtout, ça sera la bonne chose a faire? Nous avons douté, beaucoup. Change d’opinion mille fois dans une même journée. Nous dire: “oui, c’est la bonne solution, elles ont vraiment besoin de sortir de la maison et se “sociabiliser” a nouveau”. Pour la minute d’après, c’est dire: “mais non, comment on va prendre tel risque”.

Un jour après le retour, je suis toujours dans la doute.

Maintenant, surtout, savoir si nous avons bien fait.

Hier mes filles ont était heureuses, malgré que certains de ses copines n’étiez pas là, malgré devoir respecter les gestes barrières on étant aussi petites. Et surtout, malgré mes peurs, elles ont adoré sa journée.

Mais même comme ça, j’ai toujours des doutes, et surtout cette sensation de mauvaise mère. Et oui, parce que le retour pour le moment n’est pas obligatoire. Parce que pour le moment je suis toujours à la maison et pourtant je peux les garder encore à la maison. Mais, j’ai décide, nous avons décide, qu’elles seront à l’école.

J’ai l’impression, une fois de plus depuis que je suis maman, que je garderai la doute: “Y si j’aurais faire comme ça…” . La seule chose que je sais c’est que j’essaie de faire de mon mieux.

Ces dernières semaines de confinement à la maison, ont était dur. Difficile à gérer ses sautes d’humeur -et aussi les miens-. Difficile de suivre “le homeschool impose”, moi qui rêve de passer le concours de prof et je n’arrive pas motiver ma fille. Echec. Difficile de faire des horaires normaux quand je ne dors pas assez -le manque de sommeil me tue-. Encore échec.

Bref, cette quarantaine m’a dépasse, et surtout a le gout amère d’un gros échec dans certains domaines que je croyais assurer, et va… pas vraiment.

Donc, même si j’ai des gros doutes, mes filles ont retourne à l’école.

Ma vrai raison pour, cette sensation de ne pas vouloir que ma fille -qui traîne des soucis d’apprentissage- n’aille le même parcours scolaire que moi. Moi, mon CP je l’avais rate, et même si après j’ai réussi -merci maman- je ne veux pas ça pour elle.

J’espere pas me tromper.

quarantaine dépassé

J44.

44 jours enfermes à la maison. putain de virus. ça commence a être long, pesante.

44 jours où j’ai passe par toutes les étapes, tous les sentiments, et un qui revient presque toutes les nuits, cette incertitude, cette doute de savoir comment va être l’après.

44 jours que je ne les ai pas passe seule, sinon, avec eux. Mon mari, celui qui ne tient en place et tout l’énervé. Merci virus pour mettre à l’épreuve ses -notre- nerves. Elles, mes petites chipies, celles que au début étaient ravis, nous étions tous à la maison. Celles que maintenant sont juste envie de retrouver ses copains/copines. Celles que maintenant, c’est tout ou rien. Rire aux éclats pour pleure toutes ses larmes la seconde d’après. COVID-19, je déteste l’effect que tu as sur ses tempéraments.

44 jours avec la peur, au début de tomber malade, une fille asthmatique, un bébé qui chope tout et n’importe quoi, et cet virus qui circule et nous connaissions aussi peu. Un mois plus tard, les informations sont aussi vagues, mais la peur est toujours là. Même si, maintenant c’est une peur des séquelles, celles de la distanciation sociale, celles d’un virus que un mois plus tard continue a être un inconnu.

44 jours enfermes, que finalement seront 59 jours sans école. 15 jours pour un retour encore douteux. 15 jours a attendre.

44 jours qui sont juste le début d’un période où la incertitude trouillarde sera la reine de mes sentiments, où j’ai/aurais l’impression de ne pas être celle qui prendre ses décisions.

Et, ça, je déteste.